CARLOS AVALOS

Huidos al amanecer

Por Marcio parks.

1/3/2018

Desde junio de 1966, el Gobierno había profundizado la represión política, la censura a los medios de comunicación, la intervención de universidades y un modelo económico que incluía salarios congelados y una fuerte devaluación. Esta situación se tradujo en el deterioro de las condiciones de vida de los sectores bajos y medios. Por aquellos años, Córdoba era la segunda provincia con mayor concentración industrial del país, lo que también implicaba altos niveles de organización obrera. De este modo se convirtió en epicentro de una masiva protesta que, a pesar de las prohibiciones y persecuciones, unió a trabajadores y estudiantes poniendo en jaque a la dictadura, y que marcó un hito en la historia de la lucha social y obrera en la Argentina.

Carlos Ávalos dijo alguna vez “acepta todo, sin permitir algo que no te deja dormir, refugiado en cualquier lugar, desempleado sin poder zafar, los sueños rotos y un desamor, vivir y dejar vivir, esa es la locura”.

 

Los Bichos estuvieron alguna vez fumando y escuchando jazz en "La Cueva" y todo lo que eso significaba, huidos al amanecer, el swing, el beat.  Grabaron su único Lp en 1969, magnífica obra, una de las más valiosas que ahondan, su música transformó absolutamente la escena cordobesa, representaba la apertura a un género universal. A pesar de las desventajas de estar por afuera de la gran vidriera, Los Bichos, lograron incursionar en el primer Rock. Ya en Buenos Aires con algo de asfalto cordobés llegó la oportunidad de ir directamente a grabar. Fue un momento culmine, algunos dirán, alguna vez, que fueron pioneros del rock. Su poesía beat, que no tiene lugar, resuena por las calles cordobesas anónima y subterránea, permanece en un callejón bien oculto a la vista, pero que, desde allí, se pueden observar todas las ideas memorables de los años 60. La obra de Los Bichos es uno de los cimientos sobre los que se sustenta el prestigio del rock argentino, del que hace una relectura bohemia y a la vez moderna, un curioso concepto, lo bastante vivo como para inflamar los egos de una sociedad gris. El Rock había empezado a invadir los diminutos confines de la esfera cultural. Casi desconocidos, como tantos otros grupos muy buenos que se tenían que conformar inclusive con grabar apenas un disco simple, y si no tenían el éxito la maquinaria multinacional te comía. Music Hall al menos era nacional y le daba mucha bola a lo argentino, pero igualmente muchos talentosos músicos quedaron en el camino. Una joya de la música beat. Un Lp inconseguible. Fueron una de las pocas bandas que pudieron acceder a la grabación en aquella época, gracias a Billy Bond que los descubrió en Córdoba. Carlos Avalos participó en el primer disco de La Pesada del Rock, años más tarde.

Los años Beat

 

“Tanguito te envolvía con el sonido, viste, Tango era eso, sus temas son medio alienígenas, jajaja…

 

¡Agustín querido! Cómo va… estoy haciendo una nota, una notita Agustín, después pasá.

 

Los Bichos nos armamos en 1966, nuestra punta de éxito ya fue en el 67´, cuando había salido La Balsa. Y en el 68` nos fuimos a Buenos Aires, o sea que fue todo muy ahí, al toque, que para nosotros era una vida. Y ahora me está sucediendo algo similar, cada día es una vida. Entonces, Córdoba por ejemplo tenía el “Liverpool”, un boliche que estaba en ese momento llamado Boulevard Junín, que ahora es Illia, justo pegado al Cine Club Hugo del Carril… del tan genial Daniel Salzano, Dios lo tenga en su santa gloria, un héroe, justamente de eso estaba hablando, una época donde todas las cosas se juntaban, cineastas, escritores, era una explosión, sucedió en ese momento y no sucedió más. Ahora cada uno en su rancho… hay mucho ego, me entendés. Nosotros solamente tocábamos, nada más, yo tenía 16 cuando empecé a ensayar, cuando grabé mi primer simple tenía 18 años.  Antes de ir a Buenos Aires acá tuvimos un salto imprevisto de cosas, y eso nos catapultó. Siempre es bueno buscar siendo músicos la difusión, es algo muy importante, y que fue tan castigada para los rockeros. Pero acá en Córdoba éramos muy inocentes, a pulmón era todo, éramos simples libertarios, de un tiempo que ha sido nuestro primer encuentro con la vida. Creíamos fervientemente en lo que hacíamos, y sabíamos que lo mejor era llegar a más gente… ahora estoy tocando en la calle porque ya esas cosas me pasaron cuando tenía esa edad, ahora estoy en otra, que se yo, estoy si se quiere, más allá del bien y del mal.

"Algunos dicen la locura es nueva, no hermano, la locura está o no está, la libertad que existe dentro de ti es una llama que se aviva".

- Carlos Ávalos.

Bar “El Liverpool”.

 

El Liverpool…  era de un norteamericano, de Pensilvania, junto con un socio pusieron ese boliche. Ese lugar había sido una zapatería, entonces nosotros tocábamos arriba de lo que había sido la vidriera, espaldas a la calle… ahí fue donde estuvo Billy Bond, y nos vio. Fue con Hugo y Osvaldo Fattoruso, ese mismo día se concretó que Los Bichos íbamos a ir a grabar a Buenos Aires. Se coparon con nosotros, a buena hora, Dios escuchó mis plegarias, viste. Hugo y Osvaldo son dos referentes básicamente musicales, hacedores de grandes canciones en inglés, yo creo que ellos son los primeros Beat sudamericanos, tomaron esa inspiración de Los Beatles y la transformaron en algo latino del sur, porque no es lo mismo ser latino del sur que ser latino de otro lado.  Entonces para nosotros era un honor, no podíamos entender, a los 15 días nos llegó la carta de Billy Bond, decía: ‘ustedes ya tienen estudio de grabación, vénganse’. Agarramos, tomamos el tren y nos fuimos con nuestros sueños encima. Llegamos y nos estaban esperando, fuimos directamente a Music Hall que quedaba en la calle Uriburu, entre Rivadavia y Mitre. Un estudio de 4 canales, cinta abierta, tocamos y grabamos de toque… escuchamos esa grabación que salía por esas cajas… y nos peinó el jopo mal, y dijimos ¿¡Que pasó!? Desde ese momento vimos el mundo desde otro lado. Buenos Aires es una ciudad del mundo, a diferencia de Córdoba que es una ciudad de Argentina. Buenos Aires era como Londres, hablando de equipos, de instrumentos, o sea, ser contemporáneo en ciertas cosas en el momento, tiene un plus, se da una sola vez en la vida. Entonces Córdoba fue, más bien, como el germen, el compost donde Los Bichos crecieron. Acá tenemos que decir que hay grandes músicos, nosotros tocábamos con tipos que venían de jazz, de la música tropical, nunca fue una contra, sino que, aprendimos de toda esa ola.   Tomábamos Cubana con coca, café con leche, cuando tomábamos. Algunos dicen la locura es nueva, no hermano, la locura está o no está, la libertad que existe dentro de ti es una llama que se aviva.

Recuerdo tocábamos en Atenas, Deportivo Central Córdoba, en el Municipal, Juniors, íbamos a lugares, y los cuartetos todavía estaban en las periferias, La Toscana, pista El Negrito. Ahora se va hacer una reedición de Los Bichos y mucho esto se está hablando, se está poniendo en la palestra para consideración de la gente.  Siempre fue como decía el flaco Luís Alberto ‘yo tendría que tener un grupo no que se llamen Los Ramones, que se llamen Los Remones’, ¡jajajaja!, porque estoy remando desde siempre… el flaco, tenía un humor, un hermano, estuvimos muchas veces juntos, después nos distanciamos, ya fue… es el destino.

Los relampagos en Tv, invierno del 64.
Abejorro (banda), 1975. Córdoba.

Hay algo en vos que se tiene que abrir, que tiene que nacer de nuevo, hay algo en vos que se tiene que liberar de esta cárcel, que es este cuerpo humano.  Ya lo ha dicho el Rock Argentino, Kubero DÍaz, Pinchevsky, Luis Alberto Spinetta, ya lo ha dicho Claudio Gabis, no soy yo el que lo inventa, yo soy parte de eso. Ahora va venir este reconocimiento, pienso yo que va venir, jajaja, a un grupo que dio todo, y siempre muertos de hambre, sólo tenemos a la gente que conoce nuestros temas, que nos ama.  Liverpool fue la cueva cordobesa, donde nos reunimos muchos y podríamos decir que es como cuna del Rock Argentino”.

Conclusión:
 

La visión pionera y casi osada de Los Bichos, quedó demostrada, obra apenas conocida por divagantes, momento clave en los primeros pasos, un sonido pop y beat más directo y terrestre, el ritmo suelto de la batería, los golpes de bronce. “Tus pies descalzos en la arena”, como tantas otras canciones, tranquilamente pueden ocupar un lugar en los anaqueles del pop y el cancionero popular argentino, un cristal dormido, trabajo prematuro para épocas convulsas; pero que tuvo su momento en una Córdoba agitada de revolución, que mostraba hasta entonces una generación, tal vez, mas lúcida a las demandas de la época.

 

Habían nacido para escribir sus canciones. A casi 50 años, en una ciudad bastante esteriotipada, y tan lejana de aquellos tiempos, Carlos Ávalos siente que lo importante reaparece en su vida como un elemento que hay que cuidar como se cuida el lazo de la corbata en el desorden del baile… está sentado contra una pared que rodea uno de los tantos locales sin ocupar del centro, con su amplificador puenteado a dos baterías viejas, un saco gris con marcas de años y bares y noches de naufragios, unos zapatos negros gastados, un protagonista vivo de los años beat, como desertor de un cuento de Macedonio… un tipo que tranquilamente puede ser tu tío o tu viejo, te abraza tiernamente, canta canciones de Tanguito y se deja llevar por el húmedo y turbio aire de la mañana, cuenta historias acerca de la influencia de la generación beat en los inicios del rock local, a comienzos de los años '60, y de la trascendencia entre otros acontecimientos que marcaron la historia del Rock Argentino.

Entrevista por Marcio Parks.

Videos y fotografías por Juan Cruz Molas y Molas.

SUBTERRANEO. 

Una mirada auténtica sobre la subcultura.

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