EL HALLI OBEID

Ahora parece que siempre estuvo allí. Él es el lugar donde todo empieza. Y sin él apenas sabríamos quienes somos. Los amigos de pueblo se conocen antes de que supieran hablar, bebés con pañales gateando por la hierba, y antes de cumplir los siete años ya se habían pinchado los dedos con alfileres. Piensa en su infancia ahora, él era quien estaba consigo mismo, quien compartía sus pensamientos, a quien veía cada vez que apartaba la vista.

Pero eso fue hace mucho tiempo, crecieron, se fueron a distintos sitios, nada de esto es muy extraño. La vida nos arrastra de muchas maneras que no podemos controlar y casi nada permanece con nosotros. Muere cuando nosotros morimos, y la muerte es algo que nos sucede todos los días.

El Halli Obeid en exclusivo con SUBTERRÁNEO.


¿Qué distinción hacés entre matemática y creatividad?

Son cosas distintas, está la cuestión de las ondas que está completamente descrito en la física y me parece que su carácter analizable al 100% en términos matemático y físico, contrasta con el tema de la creatividad, de por qué uno elige los acordes que elige, por qué producen lo que te produce.  Hay como una cosa mágica todavía ahí, sobre todo en las melodías. Todo se puede describir perfectamente, y la matemática con la que lo describís es muy simple. Pero para mí no tienen mucho que ver, vos haces música y haces música y haces matemáticas y haces matemáticas.

Entonces, volviendo… Cuando yo entro a estudiar en FAMAF me doy cuenta que todos los pibes tocaban, te diría que había uno o dos que se sentían raros porque no sabían tocar un instrumento. Todos tocaban algo, había un flaco que tocaba Chopin en el piano, otro fanático de Pearl Jam, otro como híper genio que tocaba también la guitarra, estaba aprendiendo. Me parece que lo que hace que esta gente esté interesada en los dos mundos es la curiosidad por los fenómenos que nos rodean y la voluntad de exploración. Por ahí la música te permite abordarla sin conocimiento previo, sin iniciación, como lo requiere la matemática.

​Cuando hacés música, esta se va explicando, revelando sola, obvio que si estudias te evitás tener que descubrir América de nuevo.

Entonces si sos un tipo intuitivo, un tipo curioso, te metés en una cosa en la que la explorás vos solo, y podés encontrar tu mundo ahí sin la necesidad de un profesor, me parece que la música es como una de las primeras herramientas para explorar el universo que uno encuentra.

Mis primeros encuentros con la guitarra eran así. La guitarra de mi viejo, había que tener cuidado porque era una cosa delicada, medio a escondidas se la empecé a usar. Esto habrá sido a los 11 años, me acuerdo que me la ponía en la falda, y le pegaba, no porque no supiera cómo se agarraba, sino que no podía generar ningún tipo de contacto, pero de esta otra forma sí. Me llevó como 3 o 4 años agarrarle la onda.

A los 14 fui a un profe en Bellville, Luis Dáquila (a 70 km de Noetinger) y en la primera clase, todo cerró, todo encajó en su lugar. Estaba la guitarra y la música, un mundo y otro mundo y en el medio un puentecito que los une, el tipo construyó este puente para unir ambos mundos y me dio un envión que me dura aún hoy.​

Es el momento cuando encuentro todo lo de ese lugar misterioso de dónde vienen las cosas.

​¿De dónde vienen las cosas?

¿Las ideas? Para mi vienen de tu cerebro, de un cerebro que percibe, que combina y que percibe cosas que vos ni sabes que estás percibiendo. Tu cabeza está como acumulando datos pero vos no estás todo el tiempo haciendo un inventario de eso. Entonces… las cosas… hay algo mecánico que las está produciendo, pero que no se muestra, si no te quedarías tildado inventariando, y clasificando todo lo que está pasando. Me parece que el cerebro va muteando algunas cosas, y deja otras, más urgentes, “vamos a poner todas las fichas en qué hay que comer hoy”. Y creo que la cuestión artística va por debajo, laburando en silencio, combinando datos que tenés guardados hasta dar con algo, que de repente sale a la luz como por arte de magia, o… inspiración.

¿Pero tiene que ver con lo mágico? Volvemos de vuelta a eso.

Yo soy muy inocente en ese aspecto, a mí me gusta la música con melodía, cuando escucho músicas “sin melodía”, siento que de alguna manera se la están sacando para que vos la descubras, sacan la melodía pero queda como el hueco, como un agujero negro que no se ve, pero que se deduce que está ahí porque está perturbando al resto de los cuerpos a su alrededor, entonces para mí la cuestión mágica está en la melodía. Y luego está presente en el ritmo, en encontrar el tiempo justo y el ritmo que va. Esas para mí son como dos cosas que son súper difíciles de explicar y que no sabés bien porque las estás eligiendo. Debe haber un montón de explicaciones al respecto pero para mí la magia sigue estando en ese lugar, no está en la armonía, claramente, que está más cerca de ser una especie de construcción intelectual.

Relacionado a ese motor que lo impulsa todo.

Yo creo que incluso con el Nono (Andrés Asia) hay algo que… en algunas cosas somos re distintos. Es como un hermano para mí el Nono, yo lo quiero un montón, y nos re peleamos por discusiones de si Charly García es un groso o no, pelotudeces… pero compartimos algo que nos hermana de una manera bien fuerte, y que es esta forma pasional de hacer las cosas… viste… Quiero estar ensayando todo el día y quiero estar ensayando con gente que quiere estar ensayando todo el día y que si hay que estar 15 horas mezclando el disco se la banque.


Esta explicación Einsteineana del asunto, ahora voy a mandar fruta, en la que el espacio se curva o se deforma en presencia de un objeto con mucha masa.

​Con lo de mi vieja me pasó algo muy curioso, el día en que entra en terapia intensiva, esa misma noche estrenábamos una obra escrita por Soledad González que hablaba de la muerte de una madre. La obra se trataba de dos hermanas que eran artistas, un tercero que era un especie de criado de la familia, y el marido de una de ellas. Todos artistas, todos como re locos, que se tienen que volver a su pueblo porque se acaba de morir la madre. Eso se estrenó el día que a mi vieja la ponen en terapia intensiva. De hecho el último mensaje cariñoso que me manda mi mamá es esa misma noche, pobre, yo pienso que ya estaba hecha bosta, ya no podía ni respirar, y me manda un mensajito que decía: suerte esta noche, me encantaría poder estar ahí, mañana cuando vengas tráeme caramelos. Voy al otro día y me entero que la van a poner en coma, ella sabía que la cosa iba en serio. “Es muy probable que me muera.” Imaginate que tu mamá te está diciendo eso… terrible. De los momentos más feos de mi vida. Entonces mira que loco esto que está pasando con el teatro, porque cuando mi vieja muere y todo lo que viene después, todo lo que implica una muerte, organizar un velorio… yo ya lo venía pensando de alguna forma, por los ensayos que teníamos en la obra… Esto era en febrero, yo no me podía imaginar de ninguna manera lo que iba a pasar. Pero de algún modo cuando pasa yo ya lo había estado pensando, había estado recibiendo explicaciones o consejos prácticos de qué hacer en ese momento. Entonces,  vuelvo al ejemplo este de la superficie curvada por un objeto muy masivo.  La muerte de mi mamá fue un evento así de “masivo”.

A mi me llaman para hacer la música de la obra en febrero,  cuatro meses antes de este hecho, visto a la distancia, en esa obra algo se está anunciando, hay carteles que me están anunciando que viene la curva. De alguna manera cuando pasó, yo ya tenía un montón de cosas pensadas, y con respecto a muchas decisiones que había que tomar, como armar un velorio por ejemplo, ya las había discutido y pensado. ¿Qué haría yo en esta situación?

Me ha pasado mucho eso laburando con obras de teatro, haciendo música, que  las obras tenían que ver con algo que en algún momento iba a pasar algo en un futuro no muy lejano.

Tierra Marcada.

La flor de la higuera.

Después de lo de mi mamá sale hacer la obra “Tierra Marcada”. Fue como un rescate eso… fue como un mes y medio que hizo que todo el duelo fuese mucho más ameno. Y después un día me doy cuenta que con la música la estaba nombrando a mi vieja todo el tiempo, eso fue re loco.  ¿En qué cosas la estaba nombrando? En que es como una música que aparenta ser monótona pero a la vez no lo es, tiene momentitos que tenés que estar atento porque son muy ricos, es una música que tímbricamente es agradable, mi vieja era un poco así, una mujer muy agradable, muy llevadera pero también tenía una cosa muy austera, me parece que ahí radicaba su magia. Nunca te iba a dar un consejo muy apasionado ni te iba a gritar o iba a tener un exabrupto pasional, es como esa música. Me comía esa historia porque de repente toda la obra está hablando de mi vieja, soy yo hablando en términos que ni yo sé cuáles son.

​Esto me di cuenta después, en algunas partes uso unas voces pre-grabadas que son testimonios de mujeres y de hombres del noroeste cordobés que hablan de la Madre. Después, hace poco, viene mi viejo y me dice: “che, bolo, la parte esa de la flor de la higuera… ¿por qué la pusiste?” una de las voces dice: “¿usted vio quién está a las 12 cuando florece la flor de la higuera? Nadie la ve porque nadie se anima…” Y mi viejo me pregunta: ¿eso vos lo pusiste apropósito? Porque tu mamá tenía como una historia re supersticiosa con el tema de la flor de la higuera, para tu mamá la flor de la higuera era el anuncio de que algo malo iba a pasar.

DISCO TIERRA MARCADA

En mi casa de Noetinger, al lado de su habitación hay una higuera que es del patio de al lado, cuando muere mi abuelo el 23 de junio del 88’, 26 años antes que mi vieja,  después del velorio se acerca la vecina y le dice a mi mamá… “Alicia, anoche cuando salgo en un momento vi la higuera florecida y me dio una mala espina y al ratito me vienen a avisar que había muerto Tomasino”. Entonces a mi vieja le quedó esta cosa de la flor de la higuera. Una planta que nunca nadie la ve cuando florece. La higuera florecida está un instante de tiempo, y mi viejo me pregunta si yo lo había puesto ahí a propósito, sabiendo la historia de mi mama con la higuera, y yo ni siquiera sabía esa historia.

Después cuando estaba buscando una tapa para ponerle al disco, me acuerdo que estábamos con mi hermana revisando los papeles, ordenando todas las cosas allá en Noetinger, y encontramos una carpeta con dibujos de mi vieja, unas pruebas de tonos de verde y amarillo hechos con acuarela, como una cosa técnica mas que artística… esa es la tapa de mi disco “Tierra Marcada”, esta era la tapa que estaba buscando. Entonces era como mi mamá manifestándose… o mejor dicho, yo manifestándola a ella en cosas que yo ni siquiera sabía.

Siempre las cosas que cuentan de mi vieja tienen más que ver con su manera de ser, tan cariñosa, con sus modales, era muy amable, son cosas que no rankean cómo rankean los relatos de mi viejo. Entonces contar de mi vieja tal vez te pueda aburrir porque son más como muestras de afecto muy sutiles, muy lindas hacia mí. Y me parece que esa música fue como hablar de ella, de describir su carácter. Yo estaba haciendo eso en ese momento. Por ejemplo cuando ella estaba enferma una amiga me dice “che, nunca te había escuchado hablar de tu mamá”, vos siempre me hablas de tu viejo, de tu hermana (que son los personajes polémicos de mi familia, te dan tema todo el tiempo, son un incendio).


Tu música me remite a algo transicional, a viajes, a una odisea.

(Acá entra la fase Tomates Asesinos)

Vos sabes que mucha gente nos dice eso, es algo muy bueno. El otro día leía la reseña que hace Andrés Oddone en Cassette Blog del disco de los Tomates Asesinos. Y él dice algo que tiene que ver con lo que vos estás diciendo… son tantos los elementos que vos encontrás en esta música que se linkean con otra cosa, que en un momento no podes pensar más, porque son tantos que es como una cosa agobiante. Entonces terminás teniendo que arreglártelas sin tomar como referencia a otras músicas, sin tener que linkear a otro lado. Eso hace que necesariamente te metas en un viaje así, un poco introspectivo, de descripción de sensaciones. Y ese es como el elemento en común que veo cuando la gente hace notas de los Tomates Asesinos. Te dicen que es una banda parecida a Kraftwerk, sí, pero no tiene nada que ver con Kraftwerk, y si me preguntas si fue una influencia te digo que no.

La mano del Santi va más por un lado, si me preguntas por Vangelis, o por Blade Runner, esa es la mano de él, o por lo menos la puede recrear fácil. Yo los tengo en mi mente, y hay como dos o tres momentos musicales de música con sintes, de cuando era chico. Que cuando las escuchaste por primera vez no te puede no flashear. Para mi hubo dos hitos televisivos a principios de los 90’ que eran la música de fútbol de primera que es Blade Runner. Yo me acuerdo que esperaba eso, entraba esa música y me entraba ese furor del fútbol. Y después había otra que era una propaganda muy asquerosa del virus Junín, la fiebre hemorrágica argentina, que es una enfermedad que transmiten las lauchas y la música era “Alpha” de Vangelis, es música sacada de la serie Cosmos de Carl Sagan.

​Yendo al Ronkinkonkin, es una joda pero a la vez no, pero dio por cerrada una discusión de cuál era el estilo de los Tomates. Que fue algo medio inocente y humorístico, que definió la cosa. Como dice Oddone, es algo que podes linkearlo con cualquier cosa pero a la vez cuando lo querés linkear a una cosa te quedás corto y si lo linkeas a otra y a otra te seguís quedando corto, pero a la vez ya son demasiadas. El todo es mayor que la suma de las partes. Entonces necesitas entrar en otro viaje si lo queres explicar, como desprenderte. A mí me flasheaban bandas que no me hacían acordar a otras bandas. Que embole era ir al Ojo a escuchar a una banda que me hacía acordar a Radiohead. Quiero una banda que me haga comer un viaje, que me haga pensar algo. Muchas de las cosas que definen la calidad de mi experiencia artística es si mientras la estoy transitando pienso algo que está bueno o no, si me cae alguna ficha, es que acá está pasando algo más.

​Me parece que el tema de definir lo que sos vos, qué haces, es importante. Fripp dice que si tu proyecto musical no tiene nombre, no lo podes nombrar, y si no lo podes nombrar no existe… entonces, ¿cuál es el nombre de la banda?

​Me parece que la experiencia Tomates es como una experiencia que te remite… es como que si te dejas llevar, no te va a linkear directamente a otra banda, y si lográs que eso pase con la música ya está, listo, lograste hacer una anotación.

​Es importante definirte, que sea de una forma en expansión, que te proponga eso. En eso es todo lo contrario a lo que decía de la búsqueda creativa.

Con los Tomates sentamos bases fuertes en dos o tres cosas… que me parece que son las que nos mantienen vivos.

El próximo disco de los Tomates no sabemos qué va a ser.

¿Cómo fue lo del ciclón, micro-recitales, la peña de los tomates? Siento que siempre buscan espacios alternativos de comunión. Siento que hay como un patrón, que cada tanto tiempo surge uno de estos momentos.

Está la idea de armar como pequeños lugares liberados de la mala onda y de la mierda que hay en el mundo, de todo lo malo, es algo como súper utópico e imposible. La propuesta de los micro-recitales es eso. La del ciclón era eso pero formalizado en un espacio legal (Belle Epoque, Cba). Y lo de la peña es más o menos eso pero ya con un viaje musical más experimental, de improvisación, de zapada ronkinkonkin. Donde ver que pasa si vos pones a 10 chabones que no se conocen, que va a ser imposible que agarren para el lado del jazz o del blues, o si lo agarraran sería algo re deforme.

En el año 2001/2002 los tomates agarran los teclados, dejan los instrumentos de rock. ¿Qué pasa si agarro un instrumento donde no tengo el vicio?

Nosotros veníamos de tocar rock progresivo, guitarra eléctrica, bajo, batería, trompeta, virtuosos. Íbamos a tocar a bares y nos daban de comer y chupar gratis en Noetinger. En los veranos, en las vacaciones de la facultad yo me iba a pasarlas allá y nos encerrábamos todas las noches a tocar. Íbamos al salón donde ensayaba la banda municipal que era a las afueras del pueblo, entonces era un lugar liberado desde las 10 de la noche hasta que salía el sol. Ninguno laburaba. Eso fue lo que le da vida a los Tomates. Ese fue el descubrimiento que hacen los tomates. En un momento, yo venía escuchando mucha música electrónica, venía escuchando Aphex Twin, por otro lado Durutti Culumn, cosas que decía… ¿Qué onda? Y nosotros tocando esa música súper exhibicionista.

Por otro lado había tomado contacto con el guitar kraft y todo esto del cuarto camino de Gourdieu y Ospenksi, hablaba de esta cosa del hombre que vive sin darse cuenta que en realidad es un conjunto de mecanismos que funcionan a pesar de su conciencia. Como la cosa mecánica, de este sol a este sol más arriba, ya se cual es el camino, no lo pienso más, es así. Entonces yo pensé: ¿cómo rompemos con eso? ¿Cómo rompemos con esta cuestión mecánica? el rock and roll, ¿cómo se rompe eso?. Y bueno, cada  uno agarramos un teclado, les propuse eso a Enzo y a Gastón. Ellos tenían una conciencia musical muy desarrollada, son tipos que tocan mucho, a los 15 ya tocaban mucho. Y esa misma noche armamos los temas Pururú II, Lujuria en el espacio, y uno que se llama Baladá, que está en el primer disco de los tomates. De pasar de no tocar una nota a hacer estos temas, imagínate, no sabíamos qué era esto que teníamos acá. Es como irte al campo y encontrarte un meteoro, un plato volador o un objeto que no conoces y desarmarlo y empezar a estudiarlo, eso fue el inicio del Ronkinkonkin. Y eso disparó algo que hasta hoy nos mantiene vivos, es la fuente de la eterna juventud. Con el tiempo eso también se convierte en una serie de hábitos que vas a tener que romper, reformular y volver a armar, que es lo que hacen los Tomates en cada disco.

​Carlos Nine se murió la semana pasada, el tipo que hizo las tapas de los libros de Dolina. Hay una entrevista en Canal Encuentro donde él dice que uno tiene que conspirar contra uno mismo y derrocarse, no un golpe de estado sino una revolución. Uno tiene que hacerse o producirse una revolución cada tanto. Nosotros cada tanto lo hacemos, pero de una manera un tanto inocente.  Ahora agarramos la batería de vuelta por ejemplo.

¿En qué creés Luis? ¿Creés en un Dios?

El Ronkinkonkin, es esa cosa que está en todos lados pero a la vez cuando queres darle una explicación no podes. En todas las cosas hay como una franja medio inexplicable, para mi eso es el mismísimo Dios, está ahí.

¿Tenés algún tipo de credo religioso? No hace falta que sea religioso, puede ser metafísico, filosófico, etc.

No, no es una creencia sino es más bien como una especie de expectativa. Creo, más bien tengo la expectativa de que el Universo sea mucho más basto que esto que se está pudiendo explicar. Y pasan cosas que tienen que ver con eso, con esto que te decía, que uno tiene un inventario de todo lo que ocurre alrededor, pero tenes que estar todo el tiempo ocupado en resolver cuestiones  inmediatas, no podes entrar a esos archivos porque no te daría el tiempo para desarrollarlo ni nada. Y para mi Dios es la vida… por ejemplo, vos queres matar un mosquito y el mosquito se da cuenta cuando lo queres matar y se escapa… le debe agarrar el mismo miedo que le agarra a un perro o a una persona. Y digo, ¿qué es lo que hace que uno se quiera salvar todo el tiempo?, ¿por qué?, ¿qué es?, sí, el instinto de supervivencia pero, ¿qué es eso que nos empuja para ir hacia adelante? Ese instinto es Dios.

​El otro día leía una cosa de un chabón, no me acuerdo su nombre, un filósofo que decía que en realidad los humanos, la humanidad, es la explosión de Dios. Dios explotó y los restos de esa explosión son los seres humanos, entonces lo que hay que hacer es como unificar, es volver a Dios, volver a reunir las partes, y la forma de reunir las partes es muriendo. Entonces lo que el chabón propone es un suicidio consciente, jaja. Me lo pasó un amigo como el filósofo más pesimista de la historia, el chabón escribió un libro donde explica todo y se suicidó.

Carl Sagan dice… “Para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear el Universo…”

Para que exista una de esas cosas, tienen que existir todo el resto de las cosas, tiene que estar el universo tal cual lo conocemos. No hay forma. Pero no sé, la idea de Dios… Cuando era más chico pensaba que en realidad lo importante no es ver si existe un Dios, sino tener Fe. Eso es para mí lo importante, si existe Dios o no, no es muy relevante, porque las cosas ya están dadas, ya están funcionando independientemente de si existe o no Dios. Vos podes no creer en Dios y yo puedo creer en Dios y los dos vamos a vivir en el mismo tiempo y vamos a estar sujeto a las mismas leyes… pero el plus que te da a vos creer en Dios es el hecho de tener Fe en las cosas estas que no conocemos, en la acción palpable de un mundo que no logramos explicar. Entonces me parece que el tipo que tiene Fe, básicamente tiene confianza en un futuro que no conoce, es como una especie de brújula no muy exacta que te guía en las oscuras aguas del futuro, me parece que eso es lo importante, no lo de Dios.

​Dios es como el vehículo de la Fe.

​Todos necesitan algo donde descansar, no podes tener todo el tiempo algo que te esté pinchando… ya levantarte a laburar ya es demasiada tortura.

Ya hablamos del significado de la vida, ¿Querés que hablemos de eso un poco?

A ver… ¿otra?

¿Qué somos?

Un pedazo de atmósfera como decía Peralta Ramos.

¿Para qué estamos acá?

No se boló, me lo pregunto todos los días.

«Creo que la cuestión artística va por debajo, laburando en silencio, combinando datos que tenés guardados hasta dar con algo, que de repente sale a la luz como por arte de magia, o… inspiración. — El Halli Obeid

¿Por qué hay algo y no más bien nada?

Lo que pasa es que daría la sensación que al Universo le gusta que hablen de él. Yo creo que es una cuestión de que al Universo y a Dios le gusta que hablen de ellos y por eso inventaron a los hombres. Por eso hay algo. Dijeron, che, boludo, podemos ser así y va a estar todo bien por el resto de los siglos de los siglos, amén… o podemos darle un poco más de agite a esto… y hacemos un universo de acuerdo a las leyes de la física. Que vaya de acá para allá, que la carne se pudra, que la gente se pelee, que los planetas se choquen, que haya meteoritos, que haya agujeros negros… pero básicamente es todo para que la gente hable de Dios y del Universo. ¡Altos culiados!

Sr. Dios y Sr. Universo jugando a los naipes…

A la rayuela… que saltas los números…

Las bolitas…

Me gusta la de las bolitas porque es como más del Universo…

Nosotros jugábamos con unas planchas de metal a la rayuela por etiquetas de puchos…

La taba…

Oh, si… que tanta elaboración, hace mucho que no juego a la taba.

¿Cómo fue tu infancia en Noetinger?

Tuve una infancia bastante feliz a la que no volvería de todas formas… la infancia en los pueblos suelen ser felices, más allá de los conflictos que podés tener en tu casa, porque andás mucho en la calle… y compartís la vida con los adultos de una forma que en la ciudad no. En la ciudad es difícil. Yo recuerdo de hacer muchas cosas con gente grande, ir a cazar con escopeta llevándole las perdices, hasta asados, fiestas, kermeses, algún que otro baile o recital.

Y bueno, fue una infancia muy dedicada al robo de mandarinas. Y a experimentar los límites de cuan travieso se podía ser.

Teníamos un plano cuando llegaba el invierno de todas las plantas que había en el barrio y encontrábamos la manera de entrar. Me acuerdo de una que fue la mandarina más rica del mundo, vos sabés que el otro día pasé y sacaron el árbol, hicieron un garaje. Era un árbol re loco por todo este mambo que hay con la modificación genética y todo eso, este era un árbol verde de tronco grueso, muy verde, con hojas más verdes que la hoja de mandarinas y el tronco rugoso. Daba unas mandarinas grandes que eran de color verde. Nosotros íbamos a robar, sabíamos que el tipo que estaba viviendo ahí se había muerto. Nosotros entrabamos a robarle unas mandarinitas criollas chiquitas… y en una de las escapadas cuando estábamos yendo a la casa yo manoteo una de estas verdes y cuando la abro era de un color naranja intenso, y era como de esas mandarinas Okusai de ojo grande y sin semillas con cáscara gruesa. Y yo flashé mal, explotó mi cabeza. Y con los años me entero que era un tipo que tenía huerta y era famoso por los injertos que hacía, modificaciones genéticas.

Esa fue la mandarina más rica.

¿Cómo ves la situación actual del país?

La veo bastante jodida, creo que hay una conciencia y que hay como una cosa lograda que no la pudieron sacar ni matando gente, ni bombardeando la plaza, ni desapareciendo a 30.000 personas, chabones que tenían consciencia que no era peligrosa como decían, la mayoría de los que desaparecieron tenían entre 18 y 25 años, no eran chicos peligrosos, pero que iban a ser la conciencia política de hoy, los dirigentes de hoy, chabones con idea de quién es quién en la construcción de poder, de que quién es Estados Unidos, de cómo actúan las políticas coloniales, de cómo se mueven las empresas multinacionales, de porqué es necesario tener derechos laborales, de que las ganancias deben ser repartidas. Si vos sos el tipo que pone la fuerza de trabajo, las riquezas tienen que ser repartidas. Entonces me parece que este modelo político de Macri que usa la pantalla de la corrupción con toda una movida mediática atrás, vienen por eso digamos… vienen a sacar esas cosas, la conciencia política, las conquistas sociales, cosas molestas para el Establishment desde siempre. Más allá de que… no hay una preocupación real por la corrupción, ni una preocupación por que sea un país justo, sino que hay una  preocupación  porque  no  se  discuta  la  distribución  de la riqueza y me parece que este modelo apunta a eso, a tirar por el piso esa discusión, a darla por terminada. Entonces para mi es tristísimo ¿En que me influye a mí en este momento? En que estábamos por hacer la música para una serie de 12 capítulos, una producción mixta entre Argentina y Brasil. Y Brasil ta peor que acá, la derecha está enojada mal, y están haciendo cualquiera. Entonces cortaron el chorro y nos quedamos sin ese laburo que iba a ser bien pago, me iba a permitir pagarme el alquiler todo el año, a ese nivel. Y se corta, y eso va a pasar un montón, entonces toda esa riqueza que se genera con los laburos culturales que es una riqueza para la cual tenés que invertir, plata y tiempo, va a desaparecer, o no sé si desaparecer pero sí está en riesgo.

¿Cómo es la situación actual de la música? ¿En el país?

Estamos en buen momento, porque venimos de muchos años de poder hacer lo que queremos. Son muchos años en Córdoba de producción, hay mucha gente que está grabando, hay muchos productores que están laburando bien, que están aprendiendo. Y eso es básicamente porque todo el mundo pudo hacer lo que quiso y más o menos tener laburitos bastante bien pagos, entonces me parece que eso permitió que haya un desarrollo artístico groso. Y en todo este tiempo se logró y se le dio un lugar de importancia a la cultura porque de repente las cosas empezaron a tener valor independientemente de la riqueza que producían. Me parece que venimos de unos 10 años así. Esa es para mí la parte ganada de esta década. Todos pudieron estudiar lo que tenían ganas de estudiar, todos pudieron tener las bandas que tenían ganas de tener. En los 90’ toda la generación de tipos como el Santi tuvieron un bache artístico porque se tuvieron que poner a laburar en laburos de mierda 10 horas al día.

Y te deprimís, más allá de si tenés o no la guita te deprimís, porque todos tus amigos no van a poder capaz la suerte que corriste vos, es lo que me pasó a mí, mi familia estaba en una buena posición pero mis amigos no, entonces que mierda me sirve estar en una buena posición. ¡Menos mal! Agradezco estar en una buena posición, pero es un bajón cuando vos tenes guita y tus amigos no, cuando vos podes hacer las cosas que tus amigos no, porque eso te va separando de una forma cruel. Entonces ahí entra el concepto de la patria del otro, en ese lugar, independientemente de Cristina y de Nestor. Me parece que es un concepto que apunta a ese lugar, para que yo esté bien y para que haya cohesión, unión y podamos estar bien tiene que estar bien el otro. Entonces en la música estamos en un buen momento que espero que todo el mundo tenga conciencia de eso y no nos dejemos pisotear. Estamos en un mejor momento que cuando estábamos haciendo los micro-recitales.

Micro-recitales.

Cuando estábamos haciendo micro-recitales era porque nosotros no teníamos otro lugar donde tocar, y ahora sí. Mi idea fue, si nosotros estamos ensayando en un departamento podemos invitar a gente que nos venga a escuchar. ¿Cómo lo invitamos? Les ofrezcamos comida, y los invitemos, les cobramos una plata que no sea muy cara y que sea lo que eso vale, si lo haces entre las 9 de la noche y las 12, a esa hora podés hacer quilombo casi en cualquier departamento. Y eso nos mantuvo con vida, se armó un circuito de micro-recitales e hizo que nos den ganas de tocar. En ese momento el único lugar que había para tocar era Babylon, y Babylon nos quedaba grande… nos queda grande ahora, en ese momento nos quedaba mucho más grande.

Ahora, por ejemplo, si se empezara a generar de vuelta todo lo de los micro-recitales… ¿No sería interesante meter a algún músico que sea un toque más “mainstream”?

Oh, estaría mortal. Te lo legitimaría de alguna forma.

Bueno, lo que a nosotros nos pasó con los micro-recitales es que un momento fue como un lugar para negociar fechas… y entonces lo hicimos con gente de Buenos Aires, hasta hubo un invitado de Londres, ¡pero se pagó el pasaje!

Después en Rosario la cosa estaba más piola que acá, mucho menos policía. Estaban los de Planeta X, que fue una inspiración, los de Matilda estaban ahí por ejemplo, era un colectivo que los chabones llegaron a alquilarse una casa donde hacían conciertos, daban de comer, y tenían un laboratorio que te instalaban Linux, software libre, clases de producción musical. Punk. Fue muy inspirador, antes de los micro-recitales, casi contemporáneo. Cuando yo les conté de los micro-recitales dijeron como… “Ah, el virgo este…”.

Parte de mi trabajo es con gente del teatro. Sería un flash que hayan lugares así para bandas, que vos digas… “che, mañana presenta el disco Gaffacan, vamos a verlo”. “¿Qué hay el sábado en tal lugar, en el club? Y… Andrés Asia presenta su show cuadrafónico junto a Cesar Alarcón, uh mortal y hay unas tortillitas para comer” y así.

¿Hay algún viaje que te haya volado la cabeza o evento?

Cosas que me volaron la cabeza fue el encuentro con Robert Fripp, participar del Guitar Kraft, eso fue una experiencia fuertísima. La primera vez fue en el 96’, el último fue en el 2014.

Un recital que me flashó es verlo al Tomi Gazo tocando el contrabajo solo en Casa Taller el año pasado en las Ediciones Atmosféricas, el recital de Gaffan también.

Y a nivel más mainstream el recital que más me pegó fue ver a Caribou en Chile en el 2010/2011, los ví a metros, vi como hacían la magia.

¿Tenes mentores?

Luis Cagnolo de Marcos Juárez. Es un guitarrista y compositor que siempre me marcó un norte. Y es de estos tipos que te liberan, liberadores de ciertos estereotipos y lugares en la música. Fue liberador encontrarme con él. Fue liberador encontrarme con Andrés Oddone, que se yo, es liberador. Andrés me mostró una forma de hacer y me puso en contacto con una electrónica, y me empujó a que concrete cosas. Lo mismo me pasa con el Nono (Andres Asia) que con mis peleas y mis cosas es un chabón que me agita, te hace concretar. Mi hermana también, ella es artista. Después el laburo con mis compañeros Tomates también es muy bueno.

¿Qué música estás escuchando en la actualidad?

En este momento estoy investigando un poco la forma de tocar la guitarra andina. En los folkos (disco de los tomates asesinos) hay un tema que se llama Cachamulita que yo estoy intentando tocar en ese estilo. Y ahora me puse a tocar e investigar esa manera de tocar que de alguna manera es la forma que tocan tipos como Yupanqui. En una simplificación bestial, en la tradición de la guitarra folklórica cuando se hubo dos pilares que son Eduardo Falú (el virtuoso, la pirotecnia) y Yupanqui, el que tiene la tierra, el sucio, que tiene un groove y que tiene una onda muy zarpada. Yupanqui encarna la tradición andina. En cambio Falú encarna lo que viene del otro lado, del Paraguay, el sonido limpio, el arpa tocada al palo, que requiere mucho virtuosismo. A mí me copa mucho la cosa de tocar de Yupanqui.

Ahora estoy escuchando a un tipo que se llama Raul García Zárate que es peruano, me lo había pasado mi viejo hace mucho. Me puse a investigar a un guitarrista que tocaba con Mercedes Sosa en los 70’.

Descubrí a James Holden, The Inheritors  la tapa es como una piedra, en una entrevista que le hacen a Caribou. Me gusta mucho una banda que me pasó Esteban que se llama Zammuto y ahora estoy muy enganchado tocando la guitarra, investigando las escalas pentatónicas en el estilo de Mollo, de Sarcófago de los Ratones Paranoicos o en el estilo del guitarrista de XTC,  sacando todos los solos que me alucinaban cuando era chico pero no los podía tocar porque no me daban los dedos, todos guitarristas muy buenos.

Las cosas que me pegan a la hora de hacer música… yo digo… ¿Qué quiero? a ver,  ¿a qué quiero jugar? Una vez que lo defino, arranco.

La última pregunta, ¿Cómo andás ahora?

Bien, boludo, siento que estoy como en un pequeño período de cosecha de todo el trabajo hecho de los últimos 4 o 5 años. Estoy encontrando un sonido, tuve desafíos creativos que pude llevar a cabo con gente que está laburando a un nivel profesional en teatro. Y se empezó a visualizar quién soy, qué tipo de músico soy, quiénes son los Tomates. Están saliendo a la luz años de trabajo. Y yo como guitarrista y también componiendo, estoy más confidente, me saqué como un poco de miedo, y bueno digo, ok, yo soy esto.  Estoy en ese momento. Estoy con mucho tiempo y lo estoy dedicando a hacer música, estoy enfocado. Menos trabado, siento que hice sociedad con gente que labura de la misma forma.

Futuro.

Y… hay planes, por ejemplo, el plan es desarrollar este disco que acabamos de sacar con los tomates que tuvo como una repercusión inédita, para lo que es los Tomates y para lo que es una banda de música experimental. Vengo de tener unas funciones muy buenas de lo que es danza-teatro, llenamos el teatro San Martín, hay planes para seguir laburando con eso, y por otro lado está la idea de presentar “Tierra Marcada” en Córdoba y Buenos Aires sin la obra de teatro, la onda es el año que viene presentar con obra de teatro. Para Tierra Marcada estoy armando un ensamble que va a pasar.

El espíritu, vida.

Me estoy encontrando con una nueva manera de hacer, después de la muerte de mi mamá me tuve que hacer cargo de un montón de cosas, tuve que dar un estirón emocional. Y estoy como limpiando ese jardín para poder plantar cositas,  el laburo de desyuyarlo, ¿qué significa un yuyo en esta terminología existencial? Las sensaciones de malestar y de confusión, entonces toda la confusión que presentó ese hecho en mi vida, está siendo trabajado, entonces estoy en un punto así un poco tormentoso que no sé bien en donde va a terminar pero que le estoy dando para adelante, y a la vez estoy teniendo certezas con la música. La cosa va por acá. Entonces eso me ayuda a que “limpiar el jardín” sea más llevadero. Así que para adelante, con dudas y un montón de cosas, pero para adelante.


Introducción y edición por Marcio Parks.
Entrevista por Juan Cruz Molas y Molas.
Retratos y video por Juan Cruz Molas y Molas.

El Halli Obeid – Tierra Marcada (Sonido Atmosférico Ediciones)
Tomates Asesinos – La luz buena (Bandcamp)



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